26 may 2005

Perro

Calculé que si el semáforo se volvía rojo, aquel can callejero iba a quedar en problemas en plena Alameda. Pero en cambio fui yo el aproblemado que en medio de bocinazos y el cambio de luces de algún conductor fiel a la consigna “apúrate o muere” se vio forzado a correr para llegar a la cuneta más próxima.

Y luego me quedé mirando a ese perro mestizo sin hogar, ese quiltro de centro, negro, grandote, bonachón, que exhibía más cultura urbana que los propios transeúntes, esperando, paciente, la luz verde peatonal.

Frialdad

Cayeron las primeras gotas y no se inmutó. Luego vino un chaparrón intenso y nada, seguía tendido ahí, como siempre, a sólo dos cuadras del Palacio de Gobierno “El trago les quita hasta el frío”, comentó con ironía la mujer del quiosco, acostumbrada a que tal episodio despertara en algunos cierta preocupación y lástima.

Me acerqué al hombre en medio de miradas curiosas, vi su rostro inmutable y tome su brazo frío. “Está muerto”, dije. La mujer respondió con tono natural. “Hay que llamar a un carabinero”, y luego le habló a su hijo, señalándome: “Llévale este diario al caballero”.

21 abr 2005

Ocio

Me tocó esta mañana verme involucrado otra vez en el cuento de las carencias tecnológicas. El asunto no es tan grave, pero me provoca gravedad. Cosa curiosa. Creo que lo mejor a estas alturas es pasar por alto el asunto y enfocarme en que se acerca la hora de almuerzo. ¿Qué será mejor hoy?...¿Un italiano con Sprite?, ¿un sándwich humedecido dentro de una bolsa plástica que vende a alto costo la Antonella? –nunca le he comprado, así que debe haber mucho de prejuicio en esto-, ¿un asqueroso, sintético y grasiento menú de Mc Donald’s? –que me perdonen los incondicionales de Ronald-, o ¿un pan con cualquier cosa que de rico no tiene nada y vende una señora en un quiosco que tampoco es quiosco y que quiso ser sin éxito un boliche de comida al paso?.

Me gustaría decir “ninguna de las anteriores”, pero no puedo. Voy a tener que elegir y de paso caminar varias cuadras antes de tomar la trascendental decisión que me despojará como a diario de un verdoso y cada vez menos valioso billete de “luca”.

En medio de tanta disyuntiva que consume mi existencia un jueves al mediodía que habría sido una bella jornada de cielo azul y sol si no fuera por el esmog (aunque se enoje el word y me lo subraye en rojo, en “Shile” tenemos que castellanizar este tipo de conceptos), mi conexión a Internet sigue muerta y mis neuronas en huelga de dendritas caídas… y axones fláccidos.

Me paso las manos por la cara y vuelvo al teclado. Tardo (estoy contando) 14 palabras más estas dos y estas últimas… en escribir (llevo 26 con “26”, ahora 30): “no estoy haciendo nada”.

Veo la hora otra vez, son las 12:30 de este jueves 21 de abril de 2005, y me imagino que la existencia hay que justificarla, pero no de este modo.